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Cómo trabajo la Intemperie

   

CRITERIO EDITORIAL Y USO DE INTELIGENCIA ARTIFICIAL

En La Intemperie utilizo herramientas digitales, modelos de inteligencia artificial, buscadores, archivos, libros, documentos, software de desarrollo y sistemas de producción audiovisual.

Ninguna de esas herramientas constituye por sí sola un criterio editorial.

Las máquinas producen material. Las fuentes aportan evidencia. El criterio aparece cuando decido qué hacer con ambas cosas.

Esta página no es una receta ni un tutorial. Explica cómo trabajé en el proyecto, dónde situé la responsabilidad y por qué mostrar el método también es una forma de coherencia.

COHERENCIA Y RESPONSABILIDAD

     Hago visible el uso de inteligencia artificial porque forma parte del proceso. Decir simplemente “hecho con IA” puede esconder más de lo que revela: no dice para qué intervino una herramienta, qué información recibió, qué errores produjo, qué se verificó, qué se descartó ni quién tomó finalmente la decisión de publicar.

     No lo cuento para presentar la tecnología como mérito ni para pedir disculpas por utilizarla. Lo cuento para dejar visibles las costuras.

     No tiene sentido escribir una novela distópica sobre los peligros de entregarle la memoria, el lenguaje y el criterio a las máquinas, y luego hacerlo en la vida real. Mi método de trabajo es una extensión de la ética de la novela.

     Asumo la responsabilidad editorial de aquello que publico en La Intemperie. Las respuestas de un modelo entran al proceso como material para evaluar, contrastar, probar o descartar. Una respuesta no adquiere autoridad por haber sido formulada con seguridad. Una coincidencia entre varios modelos tampoco convierte una afirmación en verdadera. Y una sugerencia interesante no obtiene derecho de entrada a una obra solamente por ser interesante.

HECHO · INFERENCIA · FICCIÓN

     Crónicas de la Intemperie extrapola procesos del presente. Eso exige una frontera especialmente cuidadosa.

     Cuando trabajo con hechos, tecnologías, acontecimientos actuales o documentación externa, vuelvo a las fuentes. Los buscadores y los modelos pueden ayudarme a encontrarlas, relacionarlas e interrogarlas; no sustituyen el material que dicen resumir.

     En los materiales documentales distingo tres niveles:

  • Lo que existe u ocurrió. Lo que puede sostenerse mediante fuentes y evidencia verificable.
  • Lo que infiero. Una relación razonada a partir de esas fuentes, identificada como interpretación cuando corresponde.
  • Lo que la ficción imagina. El salto narrativo con el que la novela lleva esos procesos hacia otro mundo posible.

     En la investigación sobre antecedentes materiales utilizo una fórmula equivalente: proceso actual · salto narrativo · límite de la evidencia.

     Ese límite importa tanto como el hallazgo.

     Una tecnología contemporánea no demuestra que el mundo de la novela vaya a existir. Una semejanza tampoco convierte a la obra en profecía. Y una ficción no debe utilizarse como prueba de la realidad que la inspiró.

NO LE PREGUNTO LO MISMO A TODAS LAS MÁQUINAS

     Las herramientas varían con el tiempo y no todas sirven para lo mismo.

     Las utilizo, según el caso, para lectura crítica, control de continuidad, comparación de versiones, análisis estructural, exploración de alternativas, organización de fuentes, investigación, generación y auditoría de audio, experimentación visual, programación, revisión de código y pruebas de interfaz.

     También comparo respuestas entre modelos. No para decidir cuál es “la inteligencia más inteligente”, sino para encontrar diferencias.

     Un modelo puede detectar mejor un problema de estructura. Otro puede producir alternativas útiles. Otro puede resultar más eficaz para condensar información. Otro puede tener una tendencia sistemática a explicar demasiado.

     Eso también es información.

     En muchos casos, la función de una herramienta consiste precisamente en producir algo que pueda discutir, poner a prueba o descartar.

CADA SOPORTE EXIGE SU PROPIO CUIDADO

     En la novela, el criterio de revisión quedó resumido en tres principios:

  • Blindaje, no poda.
  • Barandas, no muletas.
  • Fertilizante, no inundación.

     Una herramienta puede señalar una contradicción, una repetición, una discontinuidad o una ambigüedad. Eso no obliga a corregirla. Una aspereza puede ser estilo. Una ausencia puede ser deliberada. Un silencio puede cumplir una función que un análisis no percibe. La continuidad, el tono y la lógica interna de la obra tienen prioridad sobre cualquier voluntad automática de “mejorarla”.

     En Señales, trabajo con acontecimientos reales. Las herramientas pueden ayudar a localizar, agrupar y contrastar antecedentes, pero antes de publicar vuelvo a las fuentes y separo el hecho de mi lectura editorial. La interpretación no debe hacerse pasar por noticia. La noticia tampoco necesita parecer ficción para resultar inquietante.

     En Radio de la Intemperie, la generación forma parte de una cadena de producción que incluye fuentes preparadas, instrucciones editoriales, locuciones, síntesis de voz, transcripción, auditoría, escucha, corrección y montaje. El audio generado no es el episodio: es material para construirlo.

     En las imágenes, los sistemas generativos sirven para bocetos, pruebas de concepto, atmósferas, composiciones y texturas. El resultado puede publicarse, transformarse o descartarse. A veces una imagen fallida sirve para descubrir con precisión qué cosa no quería hacer.

     En programación y desarrollo, utilizo asistencia automática para analizar código, sugerir implementaciones, localizar errores, comparar alternativas, documentar y probar comportamientos. Todo código generado necesita revisión. Que funcione una vez no significa que esté listo para producción.

EL DISEÑO TAMBIÉN ES MÉTODO

La apariencia de La Intemperie surgió mientras el sitio se construía. Tipografías, líneas, espacios, bloques, imágenes y mecanismos de navegación fueron encontrando usos nuevos a medida que aparecían problemas distintos.

     Un accordion pensado para ordenar información puede convertirse en cronología. Un slider puede funcionar como bandeja de archivo. Una maqueta editorial puede transformarse en objeto interactivo. Una página puede existir como documento autónomo y, al mismo tiempo, necesitar el contexto de otra para ser leída.

     La uniformidad del sitio proviene en buena medida de trabajar con un conjunto limitado de recursos y volver a utilizarlos de otra manera. Esa limitación terminó formando una lengua visual.

     Elegí Concrete CMS porque me permite construir páginas, tipos, atributos, permisos, bloques y comportamientos propios sin obligar al proyecto a adoptar una plantilla previa y porque puedo construir la pieza que falta sin tener que venderle el alma productiva a las marcas corporativas y/o populares.

     La popularidad de una herramienta nunca fue para mí un argumento técnico suficiente. Suelo resumirlo de una manera bastante menos académica: «Coma caca. Millones de moscas no pueden estar equivocadas.»

ERRORES, DESCARTES Y LÍMITES

     No todo lo generado se conserva.

     Durante el trabajo aparecen variantes que no sirven, imágenes que no se publican, análisis que interpretan mal una escena, respuestas que inventan datos, prompts que producen exactamente el error que intentaban evitar, código que se descarta y audios que nunca salen.

     No considero que acumular resultados sea equivalente a producir una obra.

     Elegir también significa borrar.

     Conservo errores y descartes cuando ayudan a entender por qué una decisión terminó siendo otra. Ocultarlos por completo produciría una imagen más limpia del proceso. También produciría una imagen falsa.

     Mostrar el método tampoco significa mostrarlo todo. Credenciales, datos personales, conversaciones privadas, manuscritos completos, información confidencial, materiales protegidos de terceros y detalles de seguridad permanecen fuera cuando corresponde.

     La transparencia debe permitir entender el proceso sin exponer aquello que el proceso tiene la obligación de cuidar.

     Si una publicación contiene un error factual, una fuente mal interpretada o una atribución incorrecta, el origen del error no modifica la responsabilidad de corregirlo. Si detectás alguno, podés comunicarlo desde el formulario de Contacto →.

LAS HERRAMIENTAS CAMBIAN

Los modelos, servicios y programas pueden modificarse, desaparecer o ser reemplazados. Por eso esta página describe criterios antes que una lista eterna de productos.

En distintas etapas utilicé herramientas como ChatGPT, Gemini, DeepSeek, Qwen, Z.AI, Kimi, NotebookLM, Whisper/WhisperX, sistemas de síntesis de voz, modelos generativos visuales, asistentes de programación y otras herramientas de producción.

Su mención no implica patrocinio, asociación ni aprobación comercial. Tampoco significa que todas hayan intervenido en cada contenido publicado.

Cuando una herramienta tenga una intervención especialmente relevante para una pieza, procuraré dejarlo indicado junto al contenido o en sus créditos.

UNA REGLA SENCILLA

No me interesa fingir que las máquinas no estuvieron.

Me interesa atribuir con precisión qué hizo cada parte del proceso.

Por eso: una herramienta puede proponer, buscar, comparar, generar o señalar.
La responsabilidad empieza cuando decido qué hacer con eso.