Crónicas de la Intemperie desconfía de instituciones, corporaciones, sistemas técnicos, discursos políticos, expertos, administradores, salvadores y movimientos.
Pero esa desconfianza no equivale a una declaración antipolítica. No propone que cada persona se salve sola. No imagina que una comunidad aislada pueda escapar para siempre de las relaciones de poder.
La democracia puede degradarse, administrar injusticias, ser colonizada por intereses privados, reducirse a procedimiento, producir gobiernos que nos disgusten. Puede fallar. Y, aun así, el conflicto social necesita instituciones capaces de tramitar diferencias sin convertir al adversario en alguien que debe ser eliminado.