

09 AGO 2026
Inteligencia Artificial - Catalunya
La gigafactoría de IA en Móra la Nova prioriza la sostenibilidad para convencer a la UE y a los vecinos
Una gigafactoría europea de IA proyecta combinar energía renovable, refrigeración cerrada y capital público-privado en una de las zonas más cálidas de Cataluña.
LO QUE OCURRIÓ
La candidatura de Móra la Nova, en Tarragona, para albergar una gigafactoría europea de inteligencia artificial proyecta utilizar energía renovable, un cupo limitado de agua y refrigeración en circuito cerrado. La instalación tendría una demanda máxima inicial de 55 megavatios, que podría alcanzar los 150 MW hacia 2029 o 2030. El proyecto combina un 48% de participación estatal, un 1% de la Generalitat y un 51% de capital privado, concentrado principalmente en Santander, Telefónica y ACS. La localización presenta una contradicción señalada por la propia normativa técnica: las recomendaciones europeas favorecen emplazamientos frescos, mientras la Ribera d’Ebre registra algunas de las temperaturas más elevadas de Cataluña. La candidatura también busca aceptación territorial en una comarca que ya concentra centrales nucleares e instalaciones energéticas.
DESDE LA INTEMPERIE
La palabra elegida es gigafactoría. Nombra la escala antes que la función y promete una industria donde aparentemente sólo habrá cálculo. Pero para que ese cálculo ocurra hacen falta una subestación, un río cercano, una cuota de agua y un territorio dispuesto a recibir otra infraestructura estratégica.
El expediente incorpora las palabras esperables: sostenibilidad, circuito cerrado, cobertura renovable, buenas prácticas. No son insignificantes; pueden reducir impactos reales. También cumplen otra tarea: convertir el consumo material de la inteligencia artificial en una cuestión de diseño técnico y aceptación vecinal. La comarca ya produjo energía para otros. Ahora se le solicita alojar la maquinaria que clasificará, procesará y almacenará información a escala europea. El proyecto todavía no demuestra un daño ni anticipa un futuro inevitable. Sí permite observar cómo la nube adquiere domicilio, temperatura y propietarios, y cómo la disponibilidad de agua empieza a formar parte de la arquitectura política del cómputo.
POR QUÉ NOS IMPORTA
Toca los ejes de inteligencia artificial, agua, energía, territorio y concentración privada de infraestructura. También vuelve visible la materialidad de sistemas presentados habitualmente como servicios digitales sin localización ni consumo.
Fuente: EL PAÍS – Publicado el 09-08-2026









