

Imagen: Chelo Camacho
12 AGO 2026
Terremoto en Colombia - Pereira
Sobre las ruinas del hotel que albergaba a los más pobres, cientos de manos cavan sin ayuda
Tras el terremoto de magnitud 7,4, vecinos removieron escombros de un hotel usado por personas sin hogar, recicladores y vendedores ambulantes, mientras la asistencia institucional llegaba de manera desigual.
LO QUE OCURRIÓ
Cientos de civiles participaron en la remoción de escombros de un edificio derrumbado por el terremoto de magnitud 7,4 en Pereira. En el inmueble funcionaban una panadería, una droguería y un hotel utilizado por personas sin hogar, recicladores y vendedores ambulantes, que pagaban 20.000 pesos colombianos por una cama. La nota describe una cadena humana de unas 500 personas dirigida por un civil con megáfono y acompañada por pocos policías y bomberos voluntarios. Los participantes solicitaban herramientas, guantes y cascos mientras continuaban buscando sobrevivientes. El artículo señala que la presencia institucional era escasa en ese punto, aunque había equipos oficiales en una calle cercana. Hasta el momento relatado se habían recuperado tres cuerpos, cuatro sobrevivientes y un perro. Más tarde llegaron miembros del Ejército con un dron y un perro de búsqueda.
DESDE LA INTEMPERIE
El edificio tenía una función que no figuraba en ningún programa habitacional: ofrecía una cama por noche a quienes podían reunir veinte mil pesos. Cuando cayó, la precariedad que alojaba quedó también bajo los escombros. No hay una nómina estable de huéspedes ni una cifra inmediata que permita saber cuántas personas faltan.
Alrededor de las ruinas se organizó otra infraestructura, improvisada y civil: un megáfono, una cadena de baldes, herramientas prestadas, códigos de silbato inventados sobre la marcha. La ayuda existe, pero llega de manera desigual. En una calle trabajan equipos oficiales; en la siguiente, cientos de vecinos remueven piedra con pocos cascos y casi ningún respaldo institucional.
La catástrofe no produjo esa desigualdad, aunque la volvió visible. El terremoto encontró cuerpos que ya habitaban un registro frágil: vendedores ambulantes, recicladores, personas sin hogar. Incluso para ser buscado hace falta, primero, que alguien sepa que uno estaba allí.
POR QUÉ NOS IMPORTA
Toca cuerpo, vivienda, catástrofe, infraestructura y desaparición administrativa. La señal muestra cómo la precariedad previa determina tanto la exposición al daño como la posibilidad de ser contado, localizado y asistido después.
Fuente: EL PAÍS América Colombia – Publicado el 12-08-2026









