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Imagen: Eugenia Sueldo

04 OCT 2026

ARTE / AGUA - Salar de Cangrejillos, Salinas Grandes, Argentina

La sal levanta su propio santuario

Una instalación permanente de cuatro domos de sal alcanzó el 70 % de construcción en el Salar de Cangrejillos, dentro de Salinas Grandes. Las comunidades prevén administrar el sitio, completar espejos de agua y un parador, e inaugurarlo el 27 de marzo de 2027.

LO QUE OCURRIÓ

El 3 de octubre, El Tribuno de Jujuy informó que el Santuario del Agua alcanzó el 70 % de construcción en el Salar de Cangrejillos, dentro de la cuenca de Salinas Grandes. La obra permanente, concebida por Tomás Saraceno junto con comunidades indígenas de Red Atacama, reúne cuatro domos o medias esferas de sal; la mayor mide unos 15 metros de diámetro y 12 de altura. Liborio Flores, referente de Cerro Negro, explicó que faltan revoques, espejos de agua y un parador. Nueve trabajadores locales continuaban la construcción, que las comunidades habían acordado en julio de 2025. Los pobladores prevén administrar y conservar el sitio, incluida su restauración después de las lluvias estivales. La actualización fijó como fecha planificada de apertura el 27 de marzo de 2027, más tarde que la aspiración de inaugurarlo a fines de 2026 expresada por Saraceno en mayo.

DESDE LA INTEMPERIE

El land art suele llegar a un territorio, tomar su escala y convertirla en firma. En Cangrejillos, la apuesta intenta invertir ese recorrido: el museo aporta financiamiento, pero la obra queda en el salar, se construye con su sal y proyecta una administración local. Los domos no ocultan la disputa material. Las comunidades protegen un sistema hídrico presionado por el avance del litio y todavía reclaman títulos de propiedad comunitaria. Tampoco hay una pieza terminada que pueda evaluarse por sus efectos: faltan el agua de los espejos, los servicios y la prueba cotidiana de una gestión turística propia. Esa incertidumbre importa. Un santuario no sustituye el reconocimiento territorial ni una política del agua. Puede, sin embargo, volver visible otra infraestructura: trabajo local, mantenimiento colectivo y una economía cultural que no necesita perforar el subsuelo para producir valor.

POR QUÉ NOS IMPORTA

La noticia muestra una práctica cultural que no representa el conflicto desde una sala distante, sino que intenta dejar capacidad de gestión en el territorio que lo sostiene. Su singularidad está en usar sal, arquitectura y turismo comunitario para defender agua y autonomía sin presentar la obra como solución suficiente.

FUENTES DE CONTRASTE

Hechos comprobados: la obra estaba construida en un 70 % según el referente comunitario entrevistado; se compone de cuatro estructuras de sal; había nueve trabajadores locales activos; la gestión y el cuidado comunitarios forman parte del proyecto.

Pendiente / en discusión: la terminación efectiva, la apertura prevista para marzo de 2027, el funcionamiento del parador, los efectos económicos del turismo y el reconocimiento de los títulos comunitarios.

Interpretación de La Intemperie: una obra ambiental cambia de sentido cuando su material, su mantenimiento y su posible renta permanecen ligados a las comunidades del salar.

Título original: Le falta poco al Santuario del Agua
Fuente: El Tribuno de Jujuy – Publicado el 03-10-2026