LO QUE OCURRIÓ
COBERTURA ESPECIAL · LA NUBE TIENE SED · 4/6
Fecha de los hechos: JUN / SEPT 2026
El proyecto argentino conocido como Súper RIGI —Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones en Nuevas Industrias— obtuvo dictamen de mayoría en comisiones de Diputados en junio y fue aprobado por esa Cámara antes de pasar al Senado.
Durante la discusión en la Cámara alta apareció una modificación específica para proyectos con consumo extremadamente elevado de energía, entre ellos los centros de datos. Según la cobertura de TN del 2 de septiembre, cuando una instalación pudiera afectar el servicio energético del municipio o la región, debería contemplar su propio autoabastecimiento energético. La negociación también incorporó la exigencia de subestaciones eléctricas propias para grandes inversiones en data centers.
Ese mismo día el oficialismo no consiguió cerrar el dictamen: el plenario pasó a cuarto intermedio y el texto continuó negociándose.
Al 6 de septiembre, el expediente CD-6/26 sigue figurando en el Senado como proyecto en revisión. La condición de autoabastecimiento, por lo tanto, debe leerse como parte de un texto en discusión y no como una obligación legal ya vigente.
DESDE LA INTEMPERIE
La formulación es interesante aunque cambie durante el trámite.
Hasta ahora, la discusión sobre grandes centros de datos suele empezar con una pregunta técnica: ¿puede la red entregar la potencia que necesitan?
La modificación introduce otra: si una inversión necesita tanta electricidad que puede afectar al resto, ¿cuánto de la infraestructura necesaria debería traer consigo?
No hay una respuesta universal. Un proyecto con generación propia todavía puede necesitar transmisión, respaldo, estabilización o servicios de red. Una subestación propia no equivale a independencia eléctrica. Y “autoabastecimiento” puede significar cosas distintas según la redacción final, las fuentes de generación y las reglas de conexión.
Pero la pregunta ya cambió de lugar.
La electricidad deja de aparecer como un insumo ambiental disponible al fondo del formulario y pasa a formar parte de las condiciones políticas de la inversión.
Eso conecta de manera directa con Texas sin volver equivalentes los casos. Texas está auditando una avalancha de solicitudes para evitar planificar sobre demanda incierta. Argentina discute, antes de recibir parte de esas inversiones, cuánto deberían resolver por cuenta propia cuando su escala pueda comprometer el servicio local.
Son respuestas distintas a una misma tensión material: el capital puede financiar el servidor; alguien todavía tiene que financiar el sistema capaz de mantenerlo encendido.
POR QUÉ NOS IMPORTA
El debate argentino del Súper RIGI incorporó requisitos para que proyectos electrointensivos contemplen autoabastecimiento cuando puedan afectar la red local. Esta entrega distingue una condición todavía en discusión de una obligación vigente y sigue una pregunta incómoda: quién paga la infraestructura que exige la inversión.