
Imagen: Redes de hongos micorrícicos de la región de Sarayaku (Ecuador). Cedida
06 SEPT 2026
PUEBLOS ORIGINARIOS / CIENCIA - Sarayaku, Ecuador
El subsuelo también tiene soberanía
Sarayaku y una red científica estudiaron los hongos de la selva bajo reglas comunitarias de consentimiento, atribución y uso de los datos.
LO QUE OCURRIÓ
Una investigación realizada por el pueblo kichwa de Sarayaku y la Society for the Protection of Underground Networks analizó hongos micorrícicos asociados a distintos ciclos agrícolas de la Amazonía ecuatoriana. Según los resultados difundidos por el equipo, 60 muestras de suelo examinadas mediante secuenciación Illumina permitieron identificar más de 1.200 especies y aportaron evidencia de que la agricultura tradicional no perturba las redes de micelio. Las chakras atraviesan cuatro etapas —chakra, ushu, purun y ruku purun— hasta que, entre quince y veinte años después del último cultivo, el terreno vuelve a ser bosque. La iniciativa SACI fue registrada con consentimiento libre, previo e informado del Consejo de Gobierno de Sarayaku. Sus etiquetas establecen atribución comunitaria, límites al uso comercial y autorización para acceder a datos. El subproyecto de publicación científica continúa registrado como activo y sujeto a consulta de Sarayaku.
DESDE LA INTEMPERIE
La novedad no está sólo en contar hongos. Está en decidir quién puede contar, nombrar y usar lo encontrado. En demasiadas investigaciones, el territorio se vuelve una muestra que viaja y la autoridad sobre su significado queda en otra parte. Sarayaku ensaya una relación distinta: la comunidad participa en la investigación y conserva capacidad de decisión sobre especímenes, conocimiento y secuencias digitales. Las redes subterráneas sirven aquí como hallazgo y como metáfora concreta. El bosque no es una superficie vacía sobre la que se cultiva, sino una trama de intercambios que descansa, vuelve y sostiene otras vidas; los datos tampoco son objetos sin relaciones. Si la ciencia quiere ayudar a proteger la Selva Viviente, debe reconocer esas dependencias en su propio método. La soberanía territorial se juega también en una base de datos, en una firma de consentimiento y en el derecho a decir qué conocimiento no circula.
POR QUÉ NOS IMPORTA
La experiencia une territorio, biodiversidad y gobernanza digital sin convertir el conocimiento indígena en decoración de una investigación externa. Propone una pregunta decisiva para la ciencia contemporánea: si una muestra sale del bosque, ¿la autoridad de quienes la cuidaron viaja con ella?
Hechos comprobados: el registro público de Local Contexts identifica a Sarayaku como comunidad participante, documenta el consentimiento y enumera condiciones de uso, atribución y acceso a los datos.
Pendiente / en discusión: la cifra de más de 1.200 especies y la conclusión ecológica fueron difundidas por el equipo y el reportaje; no localizamos todavía un artículo científico final publicado y el subproyecto correspondiente continúa activo.
Interpretación de La Intemperie: el protocolo convierte la soberanía de datos en una extensión práctica de la defensa territorial.
FUENTES DE CONTRASTE
Título original:
Sarayaku protege la vida subterránea de la selva ecuatoriana con su sistema agrícola tradicional
Fuente:
EL PAÍS América Futura
– Publicado el 05-09-2026