Saltar al contenido

 

ENSAYO SOBRE "TECNOLOGÍA / INFRAESTRUCTURA / DELEGACIÓN"

¿Y si la era agéntica es el nuevo Y2K?

En 1999 temíamos que una falla informática interrumpiera los sistemas de los que ya dependíamos. En 2026 empezamos a construir infraestructuras, permisos y hábitos para sistemas que prometen actuar por nosotros.
La analogía con el Y2K quizá no esté en el miedo a la tecnología, sino en todo lo que transformamos mientras esperamos saber si la promesa era cierta.

Ayer —29/09/26— ocurrió algo pequeño.

Los agentes bajaron un piso.

Durante los últimos años aprendimos a hablar de sistemas agénticos como algo que sucedía principalmente en otra parte: laboratorios, grandes empresas, equipos de programación, instituciones capaces de delegar procesos complejos a sistemas de inteligencia artificial.

Ahora empiezan a llamar a la puerta de casa.

Un agente personal ya no promete solamente responder una pregunta, generar una imagen o redactar un texto. Puede recibir un objetivo, utilizar herramientas, recorrer aplicaciones, esperar, verificar, volver a intentar y ejecutar acciones mientras nosotros hacemos otra cosa.

O mientras dormimos.

Tal vez funcionen extraordinariamente bien.

Tal vez dentro de algunos años recordemos parte del entusiasmo actual con la misma mezcla de pudor y ternura con que miramos tantas otras promesas tecnológicas.

Tal vez estemos ante una burbuja.

Pero ésa podría ser la pregunta equivocada.

1 / 11

 

LA HIPÓTESIS

Quizá estemos comparando las cosas equivocadas.

El Y2K y la era agéntica no se parecen porque ambos anuncien una catástrofe tecnológica. El primero era un defecto conocido, corregible y con fecha cierta. La segunda es una transformación abierta cuyo alcance todavía discutimos.

La analogía aparece en otro lugar: en lo que hacemos antes de saber qué va a ocurrir.

En 1999, el temor a una falla futura movilizó inversiones, reemplazó sistemas, modificó procedimientos y llevó a muchas personas a prepararse para posibles interrupciones de servicios esenciales.

En 2026, la expectativa agéntica ya moviliza capital, energía, centros de datos, redes, agua y una infraestructura menos visible: los permisos que concedemos para que sistemas artificiales actúen en nuestro nombre.

Puede que la promesa se cumpla. Puede que una parte termine siendo recordada como una burbuja.

En ambos casos, algo habrá ocurrido mientras discutíamos cuál de las dos cosas era cierta: habremos construido para ese futuro.

 

Todavía más

10·Sep·2026
Las costuras también forman parte de la obra. Acá se registra cómo se construye La Intemperie: decisiones de escritura, investigación, pruebas, errores, herramientas, descartes y métodos.

28·Sep·2026
Una lectura crítica sobre IA, riesgo y poder: quién define la catástrofe, quién administra la respuesta y qué autoridad se gana en nombre de la seguridad.

28·Sep·2026
¿Y si el problema no fuera encontrar mejores respuestas, sino dejar de insistir con las mismas preguntas?

28·Sep·2029
Cada vez disponemos de mejores herramientas para llegar antes. La pregunta es qué ocurre cuando aquello que eliminamos no era solamente tiempo.

30·Sep·2029
Cuando la IA interviene en la producción de mejores sistemas, la velocidad deja de ser sólo una propiedad técnica. Bengio, CASP y Flavia Costa permiten pensar qué ocurre con la democracia cuando sus mediaciones operan en otro tiempo.

01·Oct·2029
El Y2K hizo visible una dependencia tecnológica que ya existía. La era agéntica podría estar construyendo otra mientras la miramos nacer. Entre ambas hay centros de datos, permisos, hábitos y un viejo vector que vuelve a aparecer: el agua.