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Imagen: Fundación Nueva Cultura del Agua

26 OCT 2026

AGUA / DERECHOS - Ginebra, Suiza

El agua como derecho y como arma

Pedro Arrojo-Agudo cerró seis años de Relatoría Especial de la ONU con tres informes: gobernanza multilateral del agua, ecosistemas acuáticos de la Amazonía y el uso del agua como arma en conflictos armados.

Lo que ocurrió

Los tres informes finales del relator de la ONU

Después de seis años al frente de la Relatoría Especial de Naciones Unidas sobre los derechos humanos al agua potable y al saneamiento, Pedro Arrojo-Agudo cerró su mandato con tres informes finales. Los presentó en el Palais des Nations de Ginebra entre el 15 y el 16 de octubre de 2026, y cada uno aborda una dimensión distinta del mismo derecho.

El primero trata los desafíos multilaterales de la gobernanza del agua: qué conclusiones y recomendaciones surgen sobre la cooperación internacional en la materia y sobre el futuro de ese marco. El segundo es un policy brief sobre los ecosistemas acuáticos de la Amazonía y su relación con el ejercicio de los derechos al agua potable y al saneamiento. El tercero, titulado «The Weaponization of Water», reúne conclusiones sobre el uso del agua como arma en conflictos armados, sus efectos sobre la población civil y las medidas necesarias para reforzar la rendición de cuentas y la protección.

La Fundación Nueva Cultura del Agua, que difundió las presentaciones, resume el balance de la Relatoría en una fórmula: un trabajo que defendió el agua como derecho humano y como bien común. Los tres documentos quedan como el cierre de un mandato, no como el comienzo de una campaña.

Desde La Intemperie

Amazonía, gobernanza y el agua usada como arma

Lo interesante de este tríptico es que separa tres cosas que suelen confundirse. Una es la gobernanza: quién decide sobre una cuenca cuando la cuenca cruza fronteras. Otra es el ecosistema: el agua como soporte de vida, con la Amazonía como caso, donde el derecho al agua potable depende de que el río siga siendo un río. Y la tercera es la más incómoda: el agua como arma, es decir, el corte deliberado de un suministro para doblegar a una población.

Esa última categoría es la que ordena el resto. Si el agua puede usarse como arma, entonces no alcanza con garantizarla en tiempos normales: hay que proteger las infraestructuras que la llevan, y tratar como violación lo que hasta hace poco se describía como daño colateral. Un informe que nombra la práctica también le pone un estándar a quien la sufre y a quien la ejecuta.

El brief amazónico, además, aterriza el debate en nuestra región. No es el agua como derecho abstracto: es el agua de una cuenca concreta, con comunidades concretas, cuya calidad determina si un derecho existe en los hechos o sólo en el papel.

POR QUÉ NOS IMPORTA

Porque La Intemperie viene documentando, pieza tras pieza, casos donde el agua se corta, se contamina o se promete sin garantizarse: una cautelar que se retira, un río con coliformes, un semáforo que se apaga por falta de datos. Los informes de la Relatoría son el marco normativo que permite nombrar esos casos con precisión. Y su cierre de mandato es una buena ocasión para leerlos juntos.

FUENTES DE CONTRASTE

Fundación Nueva Cultura del Agua: presentación de los tres informes finales de la Relatoría Especial de la ONU y sus fechas en el Palais des Nations.

Título original: Tres informes finales del Relator Especial de la ONU sobre los derechos humanos al agua potable y al saneamiento
Fuente: Fundación Nueva Cultura del Agua – Publicado el 15-10-2026