
Imagen: AFP
24 OCT 2026
AMBIENTE / COSTAS - Península Valdés, Chubut
Mil cuarenta y nueve ballenas
Ocho ballenas francas adultas aparecieron muertas en dos días frente a Puerto Madryn. El programa sanitario acumula mil 49 ejemplares desde 2003, y desde junio murieron 300 crías.
Lo que ocurrió
El programa sanitario acumula mil 49 ballenas muertas
El 13 de octubre de 2026 fue reportado el cadáver de una ballena franca austral en una playa de Puerto Madryn, Chubut. Dos días antes, las autoridades habían registrado al menos ocho ballenas adultas muertas cerca de la costa. Los hallazgos en la península Valdés y en los golfos Nuevo y San José incluyen crías, ejemplares juveniles y adultos.
El Programa de Monitoreo Sanitario Ballena Franca Austral registró mil 49 especímenes muertos entre 2003, cuando empezó el registro, y 2024. La mayoría son crías: 886, contra 120 adultos y 42 ejemplares jóvenes. El año con más mortalidad de crías fue 2012, con 113; el de más adultos, 2022, con 28. Según la información difundida por el propio programa, esas cifras ya fueron superadas: desde junio murieron 300 crías de manera considerada excepcional.
Las causas en investigación son varias y no excluyentes. Una es la marea roja, un fenómeno asociado a la proliferación de organismos microscópicos cuyas biotoxinas llegan a los mamíferos marinos por la alimentación. Otra es la bacteria Erysipelothrix rhusiopathiae, vinculada a cuadros infecciosos graves, incluida la septicemia. Los especialistas analizan tejidos y órganos para evaluar además ataques de gaviotas, plásticos y otros contaminantes.
Greenpeace suma factores de origen humano: las explosiones acústicas continuas en el lecho marino para buscar petróleo y gas, que afectan la orientación y la comunicación de los cetáceos; el aumento de colisiones con buques; la alteración de rutas migratorias por proyectos portuarios e industriales, y los derrames de petróleo. La especie es Monumento Natural Nacional en Argentina.
Desde La Intemperie
Marea roja, bacterias y ruido sísmico, entre las hipótesis
Lo primero que hay que decir es lo que el propio material advierte: no hay pruebas concluyentes que vinculen este episodio con el cambio climático, y el registro de mortalidad tampoco lo demuestra por sí solo. Un dato de veinte años describe un patrón; no identifica una causa. La honestidad de esa limitación es parte de la información y conviene no perderla en el titular.
Lo segundo es que las hipótesis no compiten entre sí. Una biotoxina, una bacteria y una explosión sísmica no son explicaciones alternativas: son presiones que se suman sobre la misma población, en el mismo golfo, en la misma temporada. La pregunta relevante no es cuál de todas mata a las ballenas, sino cuántas presiones simultáneas tolera un ecosistema antes de que la mortalidad deje de ser un evento y se vuelva una serie.
Y hay un detalle que ordena la escala del problema: de mil 49 animales muertos, 886 son crías. La mortalidad de adultos, la que se investiga con más detalle, es la punta visible de un registro que se inclina hacia los recién nacidos.
POR QUÉ NOS IMPORTA
Porque el golfo Nuevo y el golfo San José son, al mismo tiempo, área protegida y zona de operación petrolera, portuaria y pesquera. La ballena franca austral es el caso donde esas dos cosas se miran de frente: un monumento natural nacional que muere en el mismo lugar donde se hacen explosiones para buscar hidrocarburos. Y porque el registro que permite verlo existe gracias a un programa de monitoreo sostenido durante veintidós años, del tipo que La Intemperie reivindica pieza tras pieza.
FUENTES DE CONTRASTE
La Jornada, 22 de octubre de 2026: hallazgos, registro del PMSBFA y factores en investigación.
Programa de Monitoreo Sanitario Ballena Franca Austral: serie histórica de mortalidad 2003–2024.
Título original:
Alarma ambiental en la Patagonia argentina por muerte inusual de ballenas francas australes
Fuente:
La Jornada
– Publicado el 22-10-2026