
Imagen: Multimedios Ensenada
29 OCT 2026
AGUA / SALUD - Provincia de Buenos Aires
El problema no es el arsénico, es el silencio
El Consejo Profesional de Química reclamó a municipios bonaerenses por los niveles de arsénico que el Mapa del ITBA detectó: Guaminí registra 295 microgramos por litro contra un máximo de 10.
Lo que ocurrió
El arsénico en el agua que el mapa del ITBA detectó
El Consejo Profesional de Química de la provincia de Buenos Aires solicitó información a distintos municipios tras los niveles elevados de arsénico en el agua detectados por el Instituto Tecnológico de Buenos Aires. La entidad remitió notas a los distritos donde el Mapa de Arsénico del ITBA registró concentraciones altas, para saber qué controles se realizan y cómo se garantiza el acceso al agua segura.
Pidió conocer la frecuencia de los monitoreos, los resultados de los últimos análisis, las fuentes con mayores concentraciones, las acciones preventivas o correctivas previstas y las recomendaciones que se dieron a la población. Según la actualización 2025 del mapa, los registros más altos son Guaminí con 295 microgramos por litro, 9 de Julio con entre 72 y 165, San Vicente con 163 y el Partido de la Costa con 147. En el AMBA se detectaron 96 en Ezeiza, 67 en General Rodríguez y 56 en Almirante Brown.
La referencia importa: el Código Alimentario Argentino fija un máximo general de 10 microgramos por litro de arsénico en agua potable, con excepciones de hasta 50 bajo determinadas condiciones, y la Organización Mundial de la Salud establece un valor guía de 10. Los registros del mapa corresponden a muestras puntuales y no representan necesariamente la calidad del agua en todo el distrito.
El Consejo advirtió que «la presencia natural de arsénico en determinadas fuentes de agua es una problemática conocida y extendida, pero ello no puede traducirse en la ausencia de controles ni en la falta de información para las comunidades potencialmente expuestas». La preocupación se vincula con un antecedente judicial: en Bragado, la Corte Suprema de Justicia de la Nación dejó firme un fallo que obliga a Aguas Bonaerenses S.A. a realizar las obras necesarias para garantizar la calidad del servicio.
Desde La Intemperie
El problema no es el arsénico, es el silencio
El arsénico en el agua de la llanura bonaerense es un dato geológico, no un hecho nuevo. Está en el sedimento desde antes de que existieran las redes de agua. Por eso la discusión interesante no es por qué hay arsénico sino quién avisa cuando lo hay, con qué frecuencia mide y qué hace con lo que encuentra.
Ahí aparece el vacío que el Consejo Profesional de Química pone en palabras: que la presencia natural sea conocida no exime de controlar ni de informar. Un valor de 295 microgramos por litro en Guaminí no es un problema de la naturaleza; es un problema de gestión si nadie lo comunica a quienes toman esa agua.
Y hay un detalle que ordena la escala: el máximo del Código Alimentario es de 10 microgramos. Varios de los registros del mapa lo superan entre diez y treinta veces.
POR QUÉ NOS IMPORTA
Porque es el mismo patrón que La Intemperie viene documentando con el Salí y con las cianobacterias: el agua se degrada y el dato aparece tarde, cuando alguien lo reclama. Acá la diferencia es que el problema no está en un río ni en un lago, sino en la canilla de distritos enteros, y que la información pública disponible proviene de una universidad y de un colegio profesional, no de los organismos que deben controlarla.
FUENTES DE CONTRASTE
0221, 12 de octubre de 2026: pedido del Consejo Profesional de Química, valores por municipio del Mapa de Arsénico del ITBA y antecedente judicial de Bragado.
Título original:
Alerta por arsénico en el agua: piden explicaciones a municipios bonaerenses por los altos niveles detectados
Fuente:
0221
– Publicado el 12-10-2026