
Imagen: UN del Sur
22 OCT 2026
AGUA / CIENCIA - Bahía Blanca, Buenos Aires
Un año mirando el agua del dique
Un monitoreo de la UNS y el CONICET registró una caída superior al 90 % de cianobacterias en el embalse que abastece a Bahía Blanca y Coronel Rosales. Sin problemas de potabilización, y con una advertencia: un año de datos no clausura la pregunta.
Lo que ocurrió
Las cianobacterias cayeron más del 90 % en el embalse
Un monitoreo realizado entre octubre de 2025 y junio de 2026 en el Embalse Paso de las Piedras, sobre el río Sauce Grande, registró una reducción superior al 90 % en las concentraciones de cianobacterias y de microcistinas totales. El embalse abastece de agua potable a Bahía Blanca y Coronel Rosales, y el año anterior había registrado floraciones que obligaron a interrumpir el servicio durante olas de calor, porque los microorganismos tapaban los filtros de las plantas potabilizadoras.
El trabajo fue presentado por la Universidad Nacional del Sur y el CONICET, con la participación de ABSA, la Autoridad del Agua y la Planta Piloto de Ingeniería Química. En el período evaluado se instalaron nueve dispositivos distribuidos en distintos sectores del embalse, con tecnología de la empresa canadiense EM Fluids y el apoyo de la Fundación de la UNS. Durante el monitoreo no se registraron inconvenientes en el proceso de potabilización asociados a floraciones.
Junto con la caída biológica se observaron cambios fisicoquímicos: un descenso consistente del pH, el mantenimiento de condiciones aeróbicas y oxidativas tanto de día como de noche, y evidencias de una mayor nitrificación. La doctora Vanina Estrada, una de las responsables, subrayó que el embalse es un ecosistema dinámico gobernado por varios factores a la vez —nutrientes, temperatura, dinámica del agua, comunidad de organismos— y que los resultados de un período de evaluación son evidencia relevante, pero requieren observaciones a más largo plazo.
Desde La Intemperie
Un monitoreo sostenido no es lo mismo que una solución
La noticia se puede leer como un éxito técnico y lo es: nueve dispositivos, un año de trabajo y una caída del 90 % en un problema que había cortado el agua de una ciudad. Pero la frase que más importa es la de la propia investigadora, cuando advierte que el resultado necesita complementarse con observaciones más largas. Un año de datos buenos no clausura la pregunta; la abre.
Ahí hay una diferencia que La Intemperie viene marcando: entre el dispositivo y el sistema. Las boyas son un instrumento; lo que las vuelve útiles es el programa de monitoreo sostenido que las acompaña, con instituciones que sostienen la medición cuando el resultado deja de ser noticia. El hallazgo más durable de este trabajo no es el 90 %, sino la advertencia de Estrada: la experiencia puso de relieve la importancia de contar con programas sistemáticos de medición en los cuerpos de agua que abastecen de agua potable.
POR QUÉ NOS IMPORTA
Porque el agua que toma una ciudad depende de que alguien esté mirando un lago cuando no pasa nada. La Intemperie sostiene que el riesgo se administra en ese tiempo muerto, en el monitoreo que nadie festeja, y no en la emergencia que todos cubren. Este caso muestra el mecanismo completo: un problema visible, una intervención técnica, y un programa de medición que debería sobrevivir al aplauso.
FUENTES DE CONTRASTE
Diarios Bonaerenses (Agencia DIB), 9 de octubre de 2026. Declaraciones de Vanina Estrada; datos de la presentación de la UNS y el CONICET.
Título original:
Bahía Blanca: hay un 90 % menos de algas en el dique Paso de las Piedras
Fuente:
Diarios Bonaerenses (Agencia DIB)
– Publicado el 09-10-2026