
Imagen: El embalse Mazar, ubicado en Azuay, almacena agua que permite generar electricidad en las centrales Mazar, Molino y Sopladora. API
22 OCT 2026
ENERGÍA / AGUA - Azuay, Ecuador
Seis metros de margen
El embalse Mazar quedó a 6,46 metros de su nivel mínimo de operación segura, tras perder 31,54 metros desde julio. El complejo Paute, que puede aportar el 40 % de la electricidad de Ecuador, operó al 8,8 % de su capacidad.
Lo que ocurrió
Mazar está a 6,46 metros de su nivel mínimo de operación
El embalse Mazar, en la provincia de Azuay, registró una cota de 2.121,46 metros sobre el nivel del mar el miércoles 21 de octubre a las 17:00, según datos de la Corporación Eléctrica del Ecuador. Está a solo 6,46 metros de los 2.115 metros considerados nivel mínimo de operación segura. Desde finales de julio, cuando alcanzó su punto máximo de 2.153 metros, perdió 31,54 metros.
El embalse alimenta el complejo Paute Integral, integrado por las centrales Mazar, Molino y Sopladora, con una capacidad instalada conjunta de 1.757 megavatios. Cuando dispone de agua, ese complejo puede cubrir hasta el 40 % de la demanda eléctrica del país. El 21 de octubre, las tres centrales acumularon una producción de 2.797 megavatios hora y una potencia promedio de 155,4 megavatios, equivalente al 8,8 % de su capacidad instalada: Molino operaba con cinco de sus diez unidades, Sopladora con una de tres y Mazar con una de dos, sólo en determinadas horas de la mañana y de la tarde.
Ecuador aplica cortes de energía a parte del sector industrial desde el 22 de septiembre para cuidar las reservas de Mazar, según informó el Ministerio de Ambiente y Energía. El país tampoco cuenta con generación térmica suficiente para compensar una reducción prolongada de las hidroeléctricas. Las lluvias del miércoles subieron el caudal de la cuenca del Paute a 107,43 metros cúbicos por segundo, un 15 % por encima del promedio histórico de octubre, pero recuperar el nivel perdido exige lluvias sostenidas durante al menos treinta días, según Fernando Salinas, presidente del Foro Energético Ecuador.
Desde La Intemperie
Un complejo que puede dar el 40 % y opera al 8,8 %
La distancia entre esos dos números es el argumento de esta pieza. Un sistema diseñado para sostener el 40 % de la electricidad de un país opera al 8,8 % de su capacidad, y no por una falla técnica sino porque le falta la materia prima. La infraestructura está intacta; lo que se agotó es el agua que la pone en marcha.
Ese desacople es el que suele quedar fuera de los partes de emergencia. Un embalse que baja no produce un corte visible de inmediato: produce decisiones administrativas —racionar el sector industrial, reservar para el consumo domiciliario, ordenar las horas de operación— que se toman semanas antes de que el sistema falle. La sequía se administra como calendario, no como catástrofe.
También hay una asimetría de tiempos. El caudal puede subir de 44 a 107 metros cúbicos por segundo en un día de lluvia, y la noticia de esa subida se lee como alivio. Pero el embalse necesita un mes de lluvia sostenida para recuperar lo perdido. La diferencia entre el tiempo del río y el tiempo del sistema eléctrico es donde vive el riesgo.
POR QUÉ NOS IMPORTA
La Intemperie vuelve sobre la misma pregunta: qué convierte una advertencia en una medida. En Ecuador la medida existe —el racionamiento industrial comenzó a fines de septiembre— y sin embargo el embalse siguió bajando. Eso muestra que administrar la escasez no es lo mismo que revertirla, y que un país puede actuar a tiempo y aun así quedarse sin margen.
FUENTES DE CONTRASTE
Diario Extra, 21 de octubre de 2026. Datos de Celec Sur; declaraciones de Ricardo Buitrón y Fernando Salinas.
Título original:
¿Por qué preocupa que Mazar siga bajando y qué tiene que ver con los cortes de luz en Ecuador?
Fuente:
Diario Extra
– Publicado el 21-10-2026