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01 SEPT 2026

SEÑAL DE ACTUALIDAD

El mapa llegó con menos tierra

La noticia enlaza registro, territorio indígena, violencia y desaparición administrativa de una porción de tierra. No es sólo otra historia sobre narcotráfico amazónico: muestra cómo una rectificación cartográfica puede alterar la capacidad material y jurídica de una comunidad para defenderse.

LO QUE OCURRIÓ

La comunidad cacataibo de Santa Martha, en la Amazonía peruana, recibió después de casi veinticinco años una resolución de georreferenciación que fijó su superficie en 14.379,7609 hectáreas. Según el cotejo documental de Mongabay Latam, son 106 hectáreas menos que las consignadas en el título que la comunidad reconoce. Sus habitantes intentan demarcar por cuenta propia el perímetro histórico mientras enfrentan invasiones, cultivos de coca, tala ilegal y pistas clandestinas. Durante el recorrido periodístico se observó una pista nueva que penetra en un borde del territorio y otras dos cercanas. El reportaje registra que la deforestación dentro de Santa Martha pasó de 46 hectáreas en 2024 a 220 en 2025 y que los comuneros dicen sentirse seguros sólo en las 16 hectáreas donde están sus viviendas. La Dirección Regional de Agricultura de Huánuco y la policía antidrogas no respondieron antes del cierre de la investigación.

DESDE LA INTEMPERIE

Un mapa estatal debería volver defendible un territorio. En Santa Martha llegó tarde y con un borde más corto. Mientras la comunidad esperó décadas por coordenadas reconocidas, las economías ilegales dibujaron otras líneas: desmontes, caseríos, cultivos y pistas de aterrizaje. La diferencia entre ambos mapas no es abstracta. Define dónde puede comenzar una denuncia, qué invasión se vuelve demostrable y hasta dónde llega la obligación pública de proteger. Frente a esa demora, los cacataibo recorren el monte con machetes y equipos contratados por ellos mismos para marcar el límite que conservan en sus documentos y en su memoria. La georreferenciación promete precisión, pero la precisión sin presencia territorial puede ordenar el expediente y dejar intacta la amenaza. Cuando el Estado reduce o demora el perímetro legible, otros actores amplían sobre el suelo su propio dominio.

POR QUÉ NOS IMPORTA

La noticia enlaza registro, territorio indígena, violencia y desaparición administrativa de una porción de tierra. No es sólo otra historia sobre narcotráfico amazónico: muestra cómo una rectificación cartográfica puede alterar la capacidad material y jurídica de una comunidad para defenderse.

FUENTES DE CONTRASTE

Hechos comprobados: la resolución oficial fija el nuevo perímetro y la superficie de 14.379,7609 hectáreas; el reportaje documentó en terreno una pista clandestina no conocida previamente por la comunidad.

Pendiente / en discusión: la autoridad regional no explicó el recorte señalado por los comuneros y la policía no respondió sobre la situación de las pistas antes del cierre del reportaje.

Interpretación de La Intemperie: una frontera administrativa puede debilitar la defensa de una tierra aunque prometa hacerla más precisa.

Título original: Santa Martha: una comunidad cacataibo de Perú cercada por el narcotráfico y el recorte territorial
Fuente: Mongabay Latam – Publicado el 01-09-2026