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Imagen: El Espectador

20 AGO 2026

SEÑAL DE ACTUALIDAD

El riesgo que viaja por el agua

Esta señal toca agua, cuerpo, infraestructura, territorio y administración de la emergencia. Es un seguimiento cualitativo del terremoto: desplaza la atención desde el impacto inicial hacia las redes esenciales y el riesgo desigual que persiste después del movimiento.

LO QUE OCURRIÓ

El terremoto del 10 de agosto en Colombia dañó infraestructura de agua y saneamiento, además de viviendas, caminos y edificios públicos. El Espectador informó, con base en un reporte de la UNGRD, que 97 acueductos habían resultado afectados. Once prestadores comunicaron daños operativos o estructurales en bocatomas, desarenadores, plantas de tratamiento y tanques de municipios de Valle del Cauca, Caldas, Chocó y Risaralda. Un balance oficial posterior, incorporado al decreto de emergencia con corte preliminar al 19 de agosto, elevó a 105 el número de acueductos afectados. El mismo decreto registró 104 reportes vinculados con agua potable y saneamiento en 58 municipios de ocho departamentos, según datos del Ministerio de Vivienda al 15 de agosto. Las autoridades mantienen el seguimiento. El daño de redes puede aumentar el riesgo de contaminación, pero las fuentes no confirman un brote epidémico: lo presentan como una amenaza sanitaria que debe prevenirse.

DESDE LA INTEMPERIE

El desastre tiene una segunda geografía, menos visible que las casas caídas. Corre por debajo de las calles, entra en una bocatoma, atraviesa un tanque y termina en el vaso con el que una familia intenta seguir. Los balances oficiales cuentan acueductos, prestadores y municipios; esa clasificación permite organizar la respuesta, aunque no alcanza a mostrar cuánto cambia la vida cuando el agua deja de ser confiable. Después del sismo, la infraestructura dañada no es solamente una obra que debe repararse. Es la frontera entre beber y dudar, entre un albergue y un lugar habitable, entre la emergencia inmediata y la enfermedad que todavía puede evitarse. La actualización de 97 a 105 acueductos no es una escalada narrativa: refleja cortes preliminares distintos de una evaluación que continúa. Lo importante está en otra parte. La reconstrucción también ocurre dentro de las tuberías, y su demora distribuye el riesgo según la capacidad de cada territorio para recibir agua segura, saneamiento y vigilancia sanitaria.

POR QUÉ NOS IMPORTA

Esta señal toca agua, cuerpo, infraestructura, territorio y administración de la emergencia. Es un seguimiento cualitativo del terremoto: desplaza la atención desde el impacto inicial hacia las redes esenciales y el riesgo desigual que persiste después del movimiento.

FUENTES DE CONTRASTE

Título original: ¡Agua! No hay que pasar por alto el riesgo invisible tras un terremoto
Fuente: El Espectador – Publicado el 20-08-2026