Saltar al contenido

Imagen: Confidencial

02 SEPT 2026

SEÑAL DE ACTUALIDAD

Once horas sin agua

Esta Señal permite observar la crisis climática en una escala doméstica y urbana. No hace falta esperar un colapso total: la emergencia empieza cuando una ciudad debe dividir su red, establecer turnos y administrar qué sectores soportarán la interrupción. También introduce una distinción importante para La Intemperie: el cambio climático no produce efectos sociales de manera uniforme. La amenaza puede ser meteorológica, pero la vulnerabilidad está mediada por infraestructura, territorio,…

LO QUE OCURRIÓ

Medellín comenzó el 31 de agosto un esquema de interrupciones programadas del servicio de agua en sectores del nororiente y centro-oriente de la ciudad debido a la reducción de lluvias y caudales asociada al fenómeno de El Niño. Los cortes se realizan día por medio y pueden extenderse desde las 18 hasta las 5 de la mañana siguiente: unas once horas continuas.

Empresas Públicas de Medellín señala que la medida afecta diez circuitos correspondientes a sectores de Popular, Manrique, Aranjuez, Villa Hermosa, Buenos Aires y La Candelaria. EPM cifra en 109.235 instalaciones las alcanzadas por el esquema. La empresa atribuye el problema al sistema Piedras Blancas, que tiene menor capacidad de almacenamiento y menos alternativas de respaldo que otros componentes del abastecimiento metropolitano. Actualmente registra un déficit aproximado de 120 litros por segundo.

La compañía dispuso carrotanques y vehículos con bidones para sectores considerados prioritarios. También advirtió que no puede establecer todavía una fecha definitiva para levantar las restricciones y que los cortes podrían mantenerse, modificarse o extenderse a nuevos circuitos si las fuentes no se recuperan.

Hay una precisión importante: el racionamiento no afecta a toda Medellín ni significa que la ciudad se haya quedado sin agua. Es una estrategia preventiva y localizada para administrar un sistema específico cuya capacidad de almacenamiento y respaldo está comprometida.

También conviene separar clima e infraestructura. El Niño explica la reducción de precipitaciones, pero el impacto sobre cada barrio depende además de cómo está construida y conectada la red de abastecimiento. El fenómeno climático es general; la interrupción concreta tiene geografía.

DESDE LA INTEMPERIE

Once horas parecen poco cuando están escritas en un cronograma.

Son otra cosa cuando hay que cocinar.

Bañar a un chico.

Limpiar.

Tomar una medicación.

Abrir una canilla y recordar que el agua volverá a las cinco de la mañana.

La sequía ocurre sobre una región.

El corte ocurre sobre una casa.

Entre ambas cosas hay embalses, tuberías, capacidad de reserva y decisiones acerca de qué circuitos pueden quedar temporalmente vacíos para que el sistema completo no caiga.

Así aparece la geografía de la escasez.

No todos dejan de tener agua al mismo tiempo.

No todos tienen tanque.

No todos pueden comprarla.

No todos pueden esperar.

El clima reduce el caudal.

La infraestructura decide cómo se reparte esa reducción.

Y allí, entre el embalse que baja y la canilla que deja de responder, empieza la política del agua.

POR QUÉ NOS IMPORTA

Esta Señal permite observar la crisis climática en una escala doméstica y urbana. No hace falta esperar un colapso total: la emergencia empieza cuando una ciudad debe dividir su red, establecer turnos y administrar qué sectores soportarán la interrupción.

También introduce una distinción importante para La Intemperie: el cambio climático no produce efectos sociales de manera uniforme. La amenaza puede ser meteorológica, pero la vulnerabilidad está mediada por infraestructura, territorio, capacidad de almacenamiento y recursos privados para enfrentar la falta de servicio.

FUENTES DE CONTRASTE

Título original: Medellín aplica cortes programados de agua de hasta 11 horas por el fenómeno de El Niño
Fuente: EFE – Publicado el 31-08-2026