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Imagen: Wikimedia

02 SEPT 2026

SEÑAL DE ACTUALIDAD

Que la IA traiga su propia electricidad

Esta noticia aporta una dimensión cualitativamente nueva respecto de Corpus y Querétaro. Corpus mostraba la posibilidad de construir nueva infraestructura energética para alimentar centros de datos. Querétaro mostraba data centers instalándose sobre una red eléctrica insuficiente. Aquí aparece el siguiente eslabón: la legislación empieza a intentar anticiparse al conflicto. La discusión deja de ser solamente cuánta energía consume la IA y pasa a ser quién debe financiar el crecimiento de la…

LO QUE OCURRIÓ

La negociación del denominado Súper RIGI en el Senado argentino incorporó un punto que afecta directamente a futuras inversiones en inteligencia artificial y centros de datos: cuando un proyecto electrointensivo pueda comprometer el abastecimiento eléctrico de la localidad o región donde se instale, deberá contemplar mecanismos de autoabastecimiento energético.

La modificación forma parte de las negociaciones de La Libertad Avanza con la UCR, el PRO y bloques provinciales para conseguir dictamen en el Senado. El régimen, que ya cuenta con media sanción de Diputados, busca atraer proyectos superiores a US$1.000 millones en sectores considerados nuevas industrias y ofrece beneficios fiscales, aduaneros y cambiarios por períodos prolongados. Entre las actividades contempladas aparecen explícitamente inteligencia artificial y data centers.

El argumento de los bloques que impulsan el cambio es evitar que una inversión beneficiada fiscalmente consuma una porción significativa de la capacidad eléctrica local y obligue posteriormente al sistema público o al resto de los usuarios a financiar las ampliaciones necesarias. El Gobierno, por su parte, evalúa que obligaciones adicionales podrían encarecer las inversiones y reducir la competitividad argentina frente a otros destinos.

La cláusula todavía está en negociación parlamentaria. Por lo tanto, no puede afirmarse que los centros de datos argentinos ya estén obligados a construir su propia generación eléctrica. El hecho nuevo es que esa obligación forma parte explícita de las modificaciones en discusión y se convirtió en uno de los puntos centrales del debate en el Senado.

La discusión implica además algo más amplio que instalar una central junto a un servidor. Los grandes data centers demandan electricidad de forma continua y necesitan respaldo permanente. Dependiendo de la redacción final, el autoabastecimiento podría involucrar generación renovable con almacenamiento, gas, otras fuentes de respaldo o combinaciones de tecnologías.

DESDE LA INTEMPERIE

Hasta ahora la conversación era sencilla.

Una empresa llega.

Construye servidores.

Enchufa.

La electricidad estaba antes.

La red estaba antes.

Las centrales estaban antes.

Alguien las pagó antes.

Pero los centros de datos cambian la escala de esa palabra pequeña: enchufar.

Cuando miles de procesadores necesitan electricidad día y noche, el cable deja de ser una comodidad y empieza a convertirse en territorio.

Entonces aparece una pregunta que parecía técnica y resulta política:

quién paga la energía de la inteligencia artificial.

El Senado argentino empieza a ensayar una respuesta.

Si una máquina llega con suficiente hambre eléctrica como para alterar la vida de quienes ya estaban allí, quizás deba traer también su comida.

Todavía es solamente una negociación.

Pero algo cambió.

Por primera vez, antes de construir el servidor, alguien está mirando el enchufe.

POR QUÉ NOS IMPORTA

Esta noticia aporta una dimensión cualitativamente nueva respecto de Corpus y Querétaro.

Corpus mostraba la posibilidad de construir nueva infraestructura energética para alimentar centros de datos. Querétaro mostraba data centers instalándose sobre una red eléctrica insuficiente.

Aquí aparece el siguiente eslabón: la legislación empieza a intentar anticiparse al conflicto.

La discusión deja de ser solamente cuánta energía consume la IA y pasa a ser quién debe financiar el crecimiento de la infraestructura que necesita.

Esa pregunta es central para La Intemperie: los costos de una tecnología nunca desaparecen. Pueden esconderse en una factura, en un río, en una represa, en impuestos o en kilómetros de transmisión.

Alguien siempre paga la nube.

FUENTES DE CONTRASTE

Título original: Data centers deberán generar su propia energía: el cambio que negocia el Gobierno para el Súper RIGI
Fuente: MinErgy – Publicado el 02-09-2026