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Imagen: KAREN TORO

02 SEPT 2026

SEÑAL DE ACTUALIDAD

La urna no apagó los pozos

Una mayoría puede ganar en las urnas y aun así perder frente al tiempo administrativo del extractivismo. Yasuní muestra que la democracia ambiental también se juega en la velocidad y la forma material del cumplimiento.

LO QUE OCURRIÓ

Tres años después de la consulta popular que ordenó mantener bajo tierra el crudo del bloque 43-ITT, la extracción continúa dentro del Parque Nacional Yasuní, en Ecuador. El 20 de agosto, integrantes de la nacionalidad Waorani marcharon en Puyo y entregaron a la Gobernación de Pastaza una queja formal y una propuesta de doce acciones para cerrar el bloque, restaurar las áreas afectadas, proteger a los pueblos Tagaeri y Taromenane y construir alternativas laborales. En 2023, el Sí obtuvo 5.541.585 votos, el 58,95 % del total. Según datos de Petroecuador citados por EL PAÍS, fueron abandonados 59 de 247 pozos y el bloque todavía produce alrededor de 40.000 barriles diarios. La estatal no respondió al medio sobre las acciones del comité creado en 2024 para ejecutar el retiro. El Gobierno sostiene un cronograma gradual; Yasunidos cuestiona su duración y reclama el cumplimiento del plazo votado.

DESDE LA INTEMPERIE

La consulta convirtió una demanda socioambiental en una obligación democrática. Sin embargo, el petróleo conserva otro reloj: el de la infraestructura hundida, los ingresos fiscales, los contratos y una burocracia capaz de llamar transición a la demora. La distancia entre ambos tiempos se mide en pozos que siguen operando. También se mide en la vida material del territorio. El primer censo waorani, presentado durante el Foro Social Panamazónico y citado por el reportaje, indica que el 72 % de la población demora más de cuatro horas en llegar a un centro de salud, seis de cada diez viviendas carecen de electricidad y el 72 % no tiene saneamiento adecuado. Son datos difundidos por la organización indígena y requieren acceso al documento completo, pero interpelan la idea de que seis décadas de extracción equivalen automáticamente a desarrollo. Cerrar no es solamente apagar bombas: supone restaurar, cuidar a los pueblos en aislamiento y construir una transición con quienes habitan la selva.

POR QUÉ NOS IMPORTA

Una mayoría puede ganar en las urnas y aun así perder frente al tiempo administrativo del extractivismo. Yasuní muestra que la democracia ambiental también se juega en la velocidad y la forma material del cumplimiento.

FUENTES DE CONTRASTE

Hechos comprobados: El CNE proclamó que el Sí ganó con el 58,95 %; el bloque continúa produciendo; el reportaje consigna 59 pozos abandonados de 247 y documenta la marcha y la entrega de una propuesta de doce acciones.

Pendiente / en discusión / denuncia: La suficiencia y legalidad del cronograma gubernamental están impugnadas por Yasunidos. No se conocen públicamente todos los actos del comité de cierre ni el plan completo de restauración; las cifras sociales del censo deben leerse como resultados presentados por la organización waorani hasta acceder a su documento integral.

Interpretación de La Intemperie: El retraso convierte un mandato popular en una negociación permanente con la inercia petrolera y traslada al territorio los costos de esa demora.

Título original: Los Waorani continúan luchando para frenar la extracción petrolera en el Yasuní, tres años después de que la Corte ordenara el cierre
Fuente: EL PAÍS América Futura – Publicado el 02-09-2026