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Imagen: EFE/Brais Lorenzo - Vista del agua en playa fluvial de O Corgo, Muíños (Ourense), en el embalse de As Conchas.

04 SEPT 2026

CONTAMINACIÓN - As Conchas, Lobera, España

Ganar el juicio y seguir tomando agua contaminada

Los afectados por la contaminación de As Conchas regresaron a la Justicia para exigir el cumplimiento material de una sentencia firme que ya reconoció la vulneración de derechos.

LO QUE OCURRIÓ

Vecinos del embalse de As Conchas, en Ourense, presentaron una demanda de ejecución forzosa ante el Tribunal Superior de Xustiza de Galicia para obligar a la Xunta de Galicia y a la Confederación Hidrográfica Miño-Sil a cumplir una sentencia que ya había declarado vulnerados derechos fundamentales por su inacción frente a la contaminación de la cuenca del río Limia.

La sentencia original, dictada en julio de 2025 y confirmada definitivamente en febrero de 2026 al no admitir el Tribunal Supremo los recursos de las administraciones, vinculó la degradación del río y del embalse con la presión de la ganadería industrial, especialmente contaminación por nitratos, eutrofización y proliferación de cianobacterias. El fallo reconoció afectaciones relacionadas con el derecho a la vida, la intimidad, el domicilio, la propiedad, el medio ambiente y el agua.

La novedad de esta semana no es, entonces, una nueva condena.

Es que los vecinos sostienen que la condena firme no está siendo cumplida de manera efectiva.

Según la demanda de ejecución, las actuaciones realizadas hasta ahora se limitarían principalmente al pago de indemnizaciones, algunas inspecciones y controles de calidad del agua. Los demandantes reclaman medidas estructurales: declaración de zona vulnerable a nitratos, controles reforzados, programas permanentes de vigilancia, moratoria a nuevas explotaciones ganaderas industriales y sistemas de alerta para la población.

Durante el último año continuaron registrándose episodios de cianobacterias y contaminación, y existen indicios de que el fenómeno ya afecta aguas abajo al embalse portugués de Lindoso.

Aquí también hay que distinguir planos.

Está judicialmente establecido que existió vulneración de derechos y que las administraciones deben actuar.

Lo que ahora está en discusión es si las medidas adoptadas cumplen realmente esa sentencia y qué acciones concretas deberá imponer el tribunal para ejecutarla.

DESDE LA INTEMPERIE

Ganaron.

Eso decía la sentencia.

El Estado había vulnerado sus derechos.

El agua debía recuperarse.

La contaminación debía detenerse.

Había responsables.

Había obligaciones.

Había un fallo firme.

Entonces los vecinos volvieron a mirar el embalse.

Seguía verde.

Una sentencia puede reconocer un derecho.

No puede filtrar nitratos.

Puede ordenar limpiar un río.

No puede hacerlo.

Entre esas dos cosas existe un territorio enorme llamado cumplimiento.

Ahí caben presupuestos, funcionarios, inspecciones, plazos, excusas.

Y tiempo.

Sobre todo tiempo.

El agua, mientras tanto, sigue corriente abajo.

Ahora hasta Portugal.

Hay derrotas judiciales.

Pero existe algo quizás más extraño:

ganar un juicio y continuar viviendo dentro del problema que el juicio dijo haber resuelto.

POR QUÉ NOS IMPORTA

Esta Señal conversa directamente con la historia wayuu que encontramos en la pasada anterior.

En La Guajira había una sentencia constitucional de 2017 y comunidades que nueve años después seguían necesitando carrotanques.

En Galicia aparece la misma grieta bajo otra forma: una sentencia firme reconoce contaminación y vulneración de derechos, pero los afectados deben volver a la Justicia para exigir la ejecución material de aquello que ya ganaron jurídicamente.

La pregunta para La Intemperie es enorme:

¿cuándo termina realmente un conflicto ambiental?

No cuando hay sentencia.

Quizás cuando vuelve el agua.

FUENTES DE CONTRASTE

Título original: La contaminación del embalse de As Conchas llega a Portugal y los vecinos piden a la Justicia que se cumpla la sentencia
Fuente: EFEverde – Publicado el 03-09-2026